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Los leones no existen

Tres días rastreando con el 4×4 el Parque Nacional de Etosha en Namibia. Jirafas, cebras, rinocerontes, bufalos, elefantes…. ni rastro de los leones. Y te preguntas ¿realmente existen los leones en África o es una estrategia de marketing para atraer visitantes? Hay quien dice que acaba de cruzarse con ellos, pero cuando llegas un minunto después ya no están. Unos alemanes te narran el encuentro con uno enorme y con melena, aunque no te enseñan ninguna foto que lo acredite…..raro, raro.

Cuando estás a punto de creerte que son una simple leyenda, como la del Yeti o el monstruo del Lago Ness, divisas a lo lejos buitres sobrevolando en círculos y varios coches parados. Una sonrisilla de esperanza asoma, aceleras para no perderte el espectáculo pero no demasiado, no vaya a ser que el ruido espante a las fieras. Mientras te acercas, vas pensando en esos documentales de La 2 que te has tragado antes del viaje y fabulas ya con una manada de felinos devorando una cebra. Anoche les oiste rugir cerca de la tienda de campaña, de modo que no pueden andar muy lejos. La ilusión se rie a carcajadas de ti antes de desaparecer por la ventanilla del todoterreno justo cuando ves a un chacal relamiéndose la sangre de su hocico mientras una recua de buitres esperan su turno.

De acuerdo, admitámoslo: los leones no existen.

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12 destinos, 12 recuerdos del 2013

1- La vuelta al mundo

Ojala hubiera comenzado el año con una vuelta al mundo real. De momento, me tuve que conformar con la que dí durante un par de días en  enero en FITUR sin necesidad de billetes de avión. Lo recuerdo con mucho cariño porque fue la primera feria de turismo a la que acudí como blogger, desvirtualicé a un montón de compañeros, decidí que quería conocer Polonia y, sobre todo, comencé a gestar la idea de un gran viaje en solitario. Además tuve la suerte de conocer en persona a un viajero de los grandes, Paco Nadal, que me despertó la curiosidad por descubrir Colombia  (todo llegará) y me demostró ser muy cercano.

paco nadal

2- Pintxos y risas en Logroño

Desde luego, algo debe tener Logroño para haber viajado hasta allí dos veces en este 2013 y en ambas ocasiones acompañada por mis mejores amigas. Vinos, pinchos, bodegas, pueblos con encanto y, todo hay que decirlo, un animado ambiente nocturno. Sin embargo, apenas dio tiempo a conocer Logroño y cruzar a la Rioja Alavesa para visitar La Guardia y descubrir el modernista edificio de las bodegas Ysios.

Rioja alavesa

3- Extremadura y mi primera vez

En Abril, tuve la oportunidad de ser invitada, por primera vez, a un blogtrip que me permitió averiguar qué es el ecoturismo y su importancia en un entorno natural precioso como es el Parque Nacional de Monfragüe. Pero además dormí como una reina en el Parador de Guadalupe, aprendí qué es un geoparque en Villuercas y no solo observé a las rapaces sino que también pude tener alguna en mi mano.

Monasterio de Guadalupe

4- Polonia: ilusión cumplida

En FITUR descubrí un país en el que sinceramente jamás me había fijado y, desde entonces, tuve la ilusión de conocerlo. Así que como bien reza mi filosofía había que hacer realidad esa ilusión y en abril volé hasta Cracovia para enamorarme perdidamente de la ciudad, tanto que tuve que escribirle una carta de amor. Las minas de sal de Wielizcka y los duros campos de concentración de Auschwitz completaron la ruta. Definitivamente, Polonia se merece volver para explorar el resto del país que está lleno de joyas.

Cracovia

5- La luz de Cádiz

En Abril no hubo descanso y pasé casi en el mismo día de la fría Polonia al cálido sur de España gracias a la gentileza de Torre TaviraCádiz fascina por dos cosas: su luz y sus gentes. Las dos fueron una constante a lo largo de toda la ruta: Conil, Vejer, Tarifa, Jerez, El Puerto de Santa María y Cadiz. Delfines, ruinas romanas a pie de playa, atunes, casas encaladas de un impoluto blanco, olas, historia, caballos, toros, vinos y siempre una gastronomía para quitarse el sombrero. Si a eso le unes unos estupendos compañeros de viaje cómo no recordarlo.

Cadiz desde Torre Tavira

6- Volver a Oliva

Si hay una playa a la que vuelvo una y otra vez es Oliva en la Comunidad Valenciana y en el 2013 no se podía romper la tradición. Una gran amiga y un viaje lleno de risas para disfrutar del agua limpia, la arena blanca, las dunas sin hoteles ni edificios, el famoso Oli-ba-ba para bailar en la playa hasta el amanecer… Lo tiene todo por eso sé que regresaré muchas más veces.

Atardecer en Oliva

7- Tailandia y la felicidad

Llegó septiembre y con él mi primer viaje en solitario que me llevó tres semanas por Tailandia y Myanmar. Un reto que dejó de serlo en cuanto puse un pie en Bangkok para convertirse en puro placer, el de viajar sola,  a tu aire, sin prisas, disfrutando de detalles que acompañado se te pasan por alto. Descubrí que la felicidad depende de uno mismo y, a veces, es tan simple como sorprendente sonriendo en silencio.

Koh Tao

8- Myanmar, el mejor recuerdo del año

Sin duda alguna, los escasos cinco días que pasé en Myanmar son el mejor recuerdo del 2013. Perderse con la bici entre los miles de templos de Bagan es sencillamente inolvidable, al igual que ver como el sol va iluminando al amanecer la llanura verde salpicada de pagodas y templos. El país recientemente abierto al turismo está cambiando a pasos agigantados y es 100% recomendable. Un destino para volver y conocer en profundidad.

Bagan Mynamar

9-Berlín y sus cielos

Octubre me trajo un regalo en forma de blogtrip a Berlín para inaugurar la nueva ruta de Iberia Express de Madrid a la capital alemana. Apenas hubo tiempo más que para degustar un aperitivo de todo lo que ofrece esta gigantesca ciudad: historia, arte, cerveza, modernismo, museos, bicis, vida nocturna… Sólo con eso y con echar un vistazo a sus cielos  te puedes hacer una idea de qué ver en Berlín en solo 24 horas. 

Puerta de Brandenburgo Berlin

10-Ruta medieval en Burgos

El mes de Octubre siguió siendo generoso porque me descubrió en un solo fin de semana tres pueblos encantadores de legado medieval escondidos al noreste de Burgos. Frías deslumbra por su imponente silueta, su castillo y sus casas colgantes. Oña no solo guarda un monasterio románico sino también un Jardín Secreto repleto de obras de arte. Y en Poza de la Sal puedes conocer la infancia de Félix Rodríguez de la Fuente paseando por sus callejuelas empedradas o visitar las salinas.

Frias Burgos

11- Y de repente, Murcia

Con Noviembre llegó un descubrimiento: Murcia. Una ciudad a veces olvidada sin razón pero llena de luz, con un inconfundible acento propio y que me dejó muchos y  bonitos recuerdos. Me quedo con el desayuno junto a los naranjos, con el paseo por la ribera del río Segura, con el sabor de la marinera (tapa de ensaladilla rusa sobre una rosquilla y coronada con una anchoa) en la Plaza de las Flores y con el café bajo el amparo de la catedral.

Catedral de Murcia

12- Siempre Segovia

No había mejor manera de acabar el año que en la que considero mi tierra: Segovia. Un fin de semana en diciembre en mi diminuto pueblo, resguardándose del frío junto a la chimenea, comiendo un lechazo asado en horno de leña de los que hacen historia y retomando el placer de volver a visitar lugares como las Hoces del Duratón, que me siguen impresionando a pesar de haber estado multitud de veces.

Hoces del Río Duratón

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