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Ruta por Namibia, Botswana y Cataratas Victoria

23 días de aventura en 4×4  por tierras africanas

Una vez más, la ilusión y la necesidad de experimentar la sensación de libertad nos movió a realizar otro viaje inolvidable. Por fin decidimos que llegaba el momento de cumplir uno de nuestros mayores sueños, pisar el África Negra. Ese destino siempre se encontraba en nuestras cabezas porque pensábamos que seguro nos llevaría a vivir experiencias difíciles de encontrar en otros lugares del mundo. Elegimos Namibia y Botswana y, por supuesto, el viaje no nos defraudó.

Aunque pueda parecer desconocido y peligroso viajar por tu cuenta debido a las noticias con las que se encargan de bombardearnos todos los días en los medios de comunicación, no lo es, por ejemplo, para alemanes y anglosajones que, como antiguos colonizadores de estas tierras, pasan allí sus vacaciones con total sensación de tranquilidad, igual que nos puede ocurrir a los españoles en Latinoamérica. No vamos a negar que te topas con la realidad de los países subdesarrollados.  Pobreza, hambre y desigualdad viajan contigo durante gran parte de la ruta. Sin embargo, cuando regresas, además de todas estas sensaciones,  también traes en tu mochila otras  muy reconfortantes, y sobre todo, un montón de sonrisas. 

Ruta 4x4 Namibia y Botswana

 

NAMIBIA

Windhoek (1 noche)

La capital de Namibia no despierta un gran interés. Nosotros nos vimos obligados a inspeccionarla para comprar alguna ropa y un kit básico de higiene, ya que nuestro viaje comenzaba sin mochilas, perdidas en los vuelos y con las primeras dificultades para entender el inglés de los nativos.  Nunca se nos olvidará el “Güa cala?” de la chica del aeropuerto para preguntarnos de qué color era nuestro equipaje extraviado, si bien, ahora es una mera anécdota

Tras algunas sensaciones negativas y bajo la presión de que no saber con certeza cuándo recuperaríamos los macutos, había que decidir con rapidez si permanecer en Windhoek unos días más o emprender la aventura sin equipaje, ya que al día siguiente nos esperaba a primera hora nuestro 4×4 para empezar nuestra ruta. Primer destino: Sesriem.

Sesriem (2 noches)

Al día siguiente,  sin dudarlo, emprendimos nuestro camino hacia el desierto rojo de Namibia, dentro del Namib Naukluft National Park, uno de los lugares más especiales en los que hemos puesto los pies. Nos esperaban 5 horas de viaje  para olvidamos del disgusto y  experimentar sensaciones geniales, como disfrutar de un cielo estrellado espectacular y montar por primera vez esa tienda de campaña en el techo que iba a ser nuestro hogar durante tantos días.

Desierto de Sesriem

Cerca del desierto, en dirección hacia el norte, merece la pena parar en Solitaire. Una gasolinera en medio de la nada rodeada de granjas y donde puedes degustar unos deliciosos pasteles caseros.  Un poco más adelante cruzarás el Trópico de Capricornio.

Solitaire en Namibia

Swakopmund (1 noches)

Esta localidad de la costa del Atlántico tiene un claro tinte de colonia alemana en sus construcciones, ya que la mayoría de la población tiene esta nacionalidad y son propietarios de muchos negocios o simplemente su lugar de vacaciones. Es interesante visitar sus dunas, justo antes de llegar, si bien, no son tan espectaculares como las de Sesriem, pero sí hacen que la ciudad tenga al amanecer una cierta neblina provocada por la arena y el viento.

Dunas de Swakpomund

Siguiendo la costa varios kilómetros hacia al norte, puedes adentrarte en el Skeleton Coast Park por una carretera  que discurre entre el desierto y el océano, con esqueletos de buques encallados, tormentas de arena y ausencia de conductores, que la convierten en una aventura demasiado atrevida. Por eso nos quedamos en Cape Cross,  donde se puede ver una de las colonias de leones marinos más numerosas, aproximadamente 100.000 ejemplares, aunque anteriormente  fuera más del doble. Al bajar del 4×4 lo primero que se percibe es un olor muy fuerte y la sensación de encontrarte en el medio de la nada.

Cape Cross Namibia

Brandberg (1 noche)

Abandonando la costa y adentrándose hacia el interior, en Damaraland se encuentra Brandberg, la montaña más alta de Namibia (2.573 metros). Su nombre en alemán significa montaña de fuego a causa del color rojizo que adquiere el granito cuando se pone el sol . Además, en la zona se pueden visitar una serie de pinturas rupestres, la más famosa es la White Lady.

Brandberg Namibia

Kamanjab (1 noche)

A una hora y media aproximadamente, se encuentra la pequeña localidad de Kamanjab, cerca de la que tienes la posibilidad de visitar un poblado Himba, con sus tradiciones, costumbres y una forma de vida muy diferente. El poblado se encuentra dentro de una granja, pero si quieres conocer los auténticos poblado que aún mantienen su estilo antiguo de vida, tienes que viajar hacia el norte, cerca de las Epupa Falls.

Poblado Himba en Namibia

Otjitotongwe Cheetah Farm (1 noche)

No puedes perderte la visita a esta granja para tener la oportunidad de estar muy cerca de un guepardo, incluso poderlo acariciar y a su vez escuchar un ronroneo inquietante, una sensación que por mucho que se cuente es imposible sentir a menos que seas el protagonista. Inolvidable. Además acompañaras a los dueños en su camioneta a dar de comer a los guepardos que mantienen en régimen de semilibertad con el fin de garantizar la supervivencia de esta especie.

Cheetahs en Namibia

Etosha National Park (3 noches)

Con mucha expectativa llegamos al Parque Natural de Etosha, uno de los más importantes de África, donde si tienes suerte es posible ver a los big five (elefante, rinoceronte, león, leopardo y búfalo). Puedes pagar un safari guiado o salir con tu 4×4 a hacerlo por ti mismo y disfrutar de África en estado puro, una de las mejores experiencias que puede tener un amante de la naturaleza. Aunque no vimos leones, tuvimos suerte y pudimos observar en directo como unos chacales se comían a un springbox mientras los buitres esperaban su turno. ¡¡Todo un espectáculo!!

Jirafas y cebas en Etosha National Park

Franja de Caprivi (2 noches)

Es una de las zonas más pobladas y pobres de Namibia, una franja de tierra entre Botswana, Angola y Zambia. En su momento fue una zona muy conflictiva y de elevadas revueltas debido a su situación geográfica, pero en la actualidad es un lugar más tranquilo. Casi 600 kilómetros siempre en línea recta, entre Rundu y la frontera con Botswana (Ngoma Bride), te permiten descubrir la vida alrededor de la carretera; poblados, escuelas, gente desplazándose por el asfalto transportando cubos de agua y otros enseres en la cabeza… También puedes visitar las Popa Falls o ver animales en la pequeña Mahango Game Reserve

Franja de Caprivi Namibia

BOTSWANA Y CATARATAS VICTORIA


fronteras áfrica

Parque Nacional Chobe- Savuti

Se trata del  segundo parque, en tamaño,  de Botswana, con 11.700 Km² de superficie y mantiene una gran variedad ecológica aunque destaca por una elevada abundancia de elefantes. El Parque se divide  en cuatro áreas diferenciadas: la del río Chobe entrada norte del parque y cercana a Kasane, la de la zona pantanosa de Savuti en el oeste, la del río Linyanti en el noroeste y la región interior seca y calurosa del interior.

Kasane (3 noches)

Una vez atravesada la frontera de Ngoma Bridge pisamos Botswana. La población de Kasane no tiene nada en especial pero es un punto de entrada hacia el  Chobe National ParkSi no  tienes tiempo para adentrarte y pernoctar dentro del parque, puedes hacer un safari por el río en barca para la observación de fauna.

Elefantes en Chobe National Park

Por su proximidad, la ciudad también es punto estratégico para cruzar a Zimbabwe y visitar las Victoria Falls en una excursión de un día, incluso también desde el lado de Zambia. Es un lugar de visita obligada, aunque demasiado turístico donde los precios se incrementen de una forma exagerada. Aun así,merece la pena cerrar los ojos y elegir alguna de las actividades que ofrecen: rafting en el río Zambeze, sobrevolar las cataratas en helicóptero, puenting, safari en elefante en incluso caminar con leones

Victoria Falls helicoptero

Savuti (1 noche)

La ruta empieza al lado del río Chobe donde puedes observar numerosas especias, sobre todo elefantes y búfalos que se aproximan a beber a la orilla. Nos esperaba un día duro, de pocos kilómetros pero casi ocho horas para recorrer  el parque  de norte a sur, hasta llegar al Savuti Campsite.  Comenzaban los días más difíciles y duros de conducción, ya que la arena y el barro  dificultan mucho la ruta  y en algunas ocasiones es fácil encontrarse coches atascados. Los campings de Bostwana no tienen nada que ver con los de Namíbia, ya que no están protegidos por vallas y los animales pueden pasearse en cualquier momento por delante de tu tienda.

Savuti National Park

Delta del Okawango

El Delta del Okawango es el delta más grande del mundo sin salida al mar, un oasis en la aridez del territorio del país. Las lluvias periódicas subtropicales procedente de las crecidas del río Cubango en Angola central, atraviesan Namibia  y finalmente entran en Botswana creando un laberinto de lagunas, islas y canales antes de desaparecer en las arenas del desierto del Kalahari.

Parque Nacional de Moremi (3 noches)

El Moremi National Park ocupa tan solo un tercio del total del delta. Durante  tres días estuvimos a la búsqueda de felinos, era nuestra última oportunidad y aunque había avistamientos  casi todos los días, que se escribían en una pizarra en la entrada del parque,  nosotros no tuvimos suerte. Una gran experiencia es destinar un día a visitar las aguas del delta montando en un Mokoro, la embarcación típica de la zona, empujada con un palo largo por un autóctono haciendo equilibrio desde la parte de atrás. Se puede estar extremadamente cerca de los peligrosos hipopótamos.

Mokoro en Delta del Okavango

Maun(1 noches)

Es una ciudad con mucha actividad y un punto de encuentro de viajeros que salen de Moremi o entran hacia los parques situados al norte, haciendo la ruta contraria. Cuenta con muy buenas infraestructuras para recoger a los visitantes y es ideal para la realización de excursiones y actividades, como sobrevolar el Delta del Okawango en avioneta.

Delta del Okavango

Ghanzi (1 noche)

La última experiencia del viaje fue en esta localidad, muy cercana al desierto del Kalahari. En el camping Ghanzi Trail Blazers puedes descansar y conocer el estilo de vida de los bosquimanos, así  como su cultura y sus joyas.

Bosquimanos del Kalahari

Windhoek (1 noche)

Regreso a la capital de Namibia y lamentablmente final del viaje.

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El desierto rojo de Namibia

Entre dunas y lagunas muertas

Existen lugares en el mundo a los que sabes que, tarde o temprano, tienes que ir. El desierto rojo de Namibia  era uno de ellos. Un lugar milenario cuyas dunas juegan seductoras con las mismas olas del Océano Atlántico y en donde es posible encontrar efímeros lagos que parecen espejismos o algunos de los elefantes más peligrosos del planeta. Pisar el desierto más antiguo del mundo y ver amanecer a lomos de una duna fue el primer objetivo a cumplir en tierras namibias.

Para conseguirlo, es preciso viajar hasta el inmenso Parque Nacional Namib-Nauklft. De las cuatro áreas que lo conforman, la más visitada es la de Sesriem Sossusvlei, donde se encuentran las dunas famosas por su altura y su peculiar color rojizo. Esta arena, llegó aquí desde el vecino Kalahari transportada por el Río Orange que la depositó en el mar y, desde ahí, fue a parar, gracias a la corriente de Benguela, a la costa, para que luego el viento la fuera arrastrando al interior. Está compuesta de cuarzo pero también contiene limaduras de hierro que, al oxidarse, le otorgan a la arena ese característico color rojo que va adquiriendo distintas tonalidades según la hora del día.

El lugar por excelencia para ser testigo del amanecer es lo alto de la Duna 45. Eso sí, te advertimos que has de madrugar mucho para llegar a tiempo, puesto que desde Sesriem, donde se encuentra la entrada al parque, tienes 45 kilómetros de pista asfaltada. Subir a lomos de esta duna es tarea difícil por su altura, su inclinación, el viento que te azota sin parar y la arena en la que te hundes una y otra vez sin remedio. Algunos consiguen llegar a la cumbre y otros nos quedamos a medio camino. Pero desde uno u otro punto, has de sentarte y disfrutar del espectáculo sobrecogedor que, como si de magia se tratara, sucede ante tus ojos.

El telón de la madrugada se levanta  muy despacio y la luz del alba se va colando tímida por la rendija que se abre en el horizonte. El sol se despereza ajeno a tu impaciencia, hasta que los primeros rayos de sol incendian la cara este de las dunas mientras que el otro lado continúa todavía sumido en la noche. Inolvidable.

Parece difícil entonces que vayas a encontrar en ese desierto algo que te encandile todavía más. Pero, sin duda, el Namib todavía tenía guardados más secretos…

Para continuar con las emociones es imprescindible adentrarte en el parque. La carretera asfaltada llega solo hasta el kilómetro 65, a partir de ahí pistas repletas de arena, accesibles solo en todoterreno. Por primera vez, probaríamos la fuerza del 4×4 alquilado el día antes en Whindoek y que sería nuestro hogar las próximas tres semanas. Si vas por tu cuenta a Namibia, el modo más aventurero de recorrer el país es hacerlo en un buen todoterreno equipado con una tienda de campaña en el techo. Una pareja de franceses que viajaba en un pequeño coche, tratando de evitar pagar la suma de dólares que les pedían los guías por continuar, nos pidieron montarse en nuestra pick up para ir hasta Sossuvlei y nos recordaron una de las recompensas de  viajar a tu aire:  la gente que conoces por el camino. 

Con ellos, tras una pequeña caminata llegamos hasta Deadvlei donde un inhóspito paisaje te deja literalmente con la boca abierta. Una laguna muerta, seca desde hace cerca de novecientos años, mantiene un blanco impoluto que contrasta con el ocre de las inmensas dunas que lo rodean.  En un lecho de sal descansan petrificados esqueletos de acacias, incapaces siquiera de descomponerse debido a la falta de humedad y las elevadas temperaturas.

En la actualidad, si tienes la suerte, como nosotros, de ir justo después de las pocas lluvias que rara vez caen sobre este desierto, también es posible asomarse a pequeños lagos efímeros que surgen como si de un diminuto oasis se tratara. Más fácil es cruzarse por el camino con avestruces, oryx o gacelas que parecen vagar sin rumbo en medio de ese mar de dunas.

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Algunos datos prácticos:

Moneda: 

1 Dolar Namibio (NAD)= 0,10€   aprox.

Dónde dormir:

Si quieres llegar a tiempo a ver el amanecer desde la Duna 45, lo mejor es pernoctar en el camping público que está en Sesriem, justo nada más entrar en el Parque Nacional. En 2011 pagamos 125  NAD por persona y noche. No esperes grandes lujos, es un camping, pero tiene electricidad, piscina, una pequeña tienda con un modesto restaurante y el cielo estrellado más espectacular de todos los visto hasta el momento. Puedes reservar por adelantado en la página oficial que gestiona todos los campings públicos de Namibia  www.nwr.com.na/sesriem_campsite.htm

Tasa entrada: 

Inevitablemente para visitar el Parque Nacional Namib-Naukluft hay que pagar tasas de entrada que ayudan a la conservación del desierto y evitan que se masifique. Dos días para dos personas nos costaron 340 NAD.

Gasolina:

El 4×4 consume bastante y en este tipo de viaje harás muchísimos kilómetros. El litro de gasolina en 2011 costaba aproximadamente 9,70 NAD, un poco menos del euro.

Imprescindible: 

Protección solar, gorra y, aunque parezca mentira, ropa de abrigo. Si viajas en junio, como nosotros, por el día tendrás una temperatura ideal (unos 20-25ºc) pero allí es invierno y por la noche la temperatura cae vertiginosamente y hace un frío impensable.  Ah y llenar la pick up del coche con bastantes garrafas de agua.

Cuidado con:

Nuestra cámara de fotos compacta no ha sobrevivido a la arena del desierto que se mete por todos los rincones. Te recomendamos llevarla muy bien protegida y sacarla solo cuando sea estrictamente necesario para evitar sustos.

Se quedó por hacer:

Visitar el Cañón de Sesriem, cerca de la entrada del parque, para ver la enorme garganta que durante años ha ido moldeando el río Tsauchab

Sobrevolar el desierto en avioneta y ver cómo muere en el mar dicen que es una experiencia inolvidable, un poco cara, pero inolvidable

Categorías: Namibia 2011 | Etiquetas: , , , , | 11 comentarios

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